la oportunidad de quedarse sin pensar que esto podría cambiar su vida. Estaba bien económicamente, tenía negocios en su país natal, pero se enamoró de esta ciudad, que en esa época tenía 700 mil habitantes.
Desde que decidió quedarse a vivir en Medellín comenzó a madurar la idea de abrir un local donde difundir y disfrutar la música de Gardel, así como todos los tangos y el folklore sureño.
Tomado de:
http://www.viernesgigante.com/cronicas/aportenadoyapaisado.htm