La
familia y los cambios vertiginosos que viene presentando esta institución
en las últimas décadas constituye un tema tan vasto como
complejo. Un ejemplo de esto son los hogares con jefatura femenina,
de constante crecimiento y vulnerabilidad, tanto en nuestro país
como en el resto de Latinoamérica.
El crecimiento de los hogares de jefa mujer muestra un aceleramiento
a partir de los años 70. Los cambios producidos desde esta década
hasta los 90 respecto a la posición de las mujeres tanto en el
mundo del trabajo como en la vida privada son los factores que han incidido
en la aceleración de la tendencia.
Las mujeres cabeza
de hogar son mujeres que por su situación socioeconómica
tienen que cumplir con la doble función de jefes de hogar, puesto
que tienen que generar los ingresos para el sustento de la familia,
adicional a su desempeño de ama de casa.
Los estudios recientes
sobre pobreza y mercado de trabajo mencionan a los estratos con mayor
presencia de jefas mujeres como aquellos en donde la crisis ha impactado
con mayor dureza. Este panorama nos lleva a inferir que los hogares
con jefas mujeres constituyen un grupo poblacional en los que la vulnerabilidad
económica general se ve aun más agudizado por su composición.
A pesar que se cuenta
con normas y facilidades educativas y culturales, las condiciones socioeconómicas
de muchas de nuestras mujeres sigue siendo critica y ligada a las condiciones
sociales de marginalidad en las cuales sigue viviendo una franja importante
de la población.
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