Tras pasar los primeros meses de vida con su hijo, la madre trabajadora
tiene que hacer frente a una situación desagradable: separarse
por primera vez de él. Cuando se tiene la fortuna de contar con
los abuelos, el problema queda resuelto de manera más o menos
satisfactoria porque nadie ofrece mayor confianza que la propia familia.
Sin embargo, esta posibilidad sólo debería considerarse
temporalmente o en el caso de no poder afrontar los gastos de una niñera
o una guardería.
Mucho se ha dicho acerca del momento adecuado para que los niños
ingresen al jardín, para ello es necesario tener en cuenta los
horarios de los padres, así como el estado emocional e intelectual
del niño. Generalmente se recomienda que el momento sea entre
los 18 y los 24 meses, pues es cuando los bebés caminan y conocen
algunas palabras.
Elegir con rigor
Para que los primeros días en la guardería sean placenteros
y no desencadenen problemas futuros es importante conocer todos los
detalles de los servicios que ofrece la guardería, visitar sus
instalaciones y observar el trato con los niños. La cercanía
al domicilio es un elemento a tener en cuenta. El trayecto a recorrer
será menor y el niño seguirá en contacto con el
medio social en el que vive, de manera que sus compañeros de
guardería serán también sus amigos del barrio.
Las referencias de otros padres también son esenciales. Un dato
fundamental es el número de niños por aula y el personal
de que dispone cada una de ellas. También conviene prestar atención
a las medidas de seguridad del centro tanto en la clase como en las
zonas comunes.
Respecto al momento más adecuado para llevar a los niños
al centro educativo, es importante no olvidar que, según la opinión
mayoritaria de los psicólogos, siempre que sea posible, es mejor
que los niños permanezcan con su madre, en el hogar familiar
al menos hasta los dos años de edad.
Por supuesto, para
que el paso a la guardería sea feliz y ésta pueda cumplir
eficazmente su cometido, es indispensable que se establezca un contacto
entre los padres y el personal de la guardería, más estrecho
al principio, más espaciado (por ejemplo una vez al mes) cuando
el niño está plenamente adaptado.
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