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Si desea conocer más sobre el tema de la adopción le invitamos a visitar nuestros sitios recomendados o si lo prefiere puede enviarnos sus preguntas al correo electrónico todoquedaenfamilia@teleantioquia.com.co. Las consultas recibidas de nuestros televidentes serán remitidas a nuestros expertos durante la emisión del programa.

Hace pocos años, la adopción se percibía normalmente como la última opción y se convertía en una realidad casi traumática para las parejas que no podían lograr la concepción biológica de un hijo. De igual modo, se sentía la adopción como algo que se debía ocultar a los demás.

Con el transcurso del tiempo, el auge de la solidaridad con los países en vías de desarrollo y la superación de ciertos convencionalismos, ha permitido que la adopción vaya, paulatinamente, mereciendo una mayor aceptación social, lo que no obsta para que aún subsistan mitos y prejuicios con relación al nuevo niño o niña y a sus orígenes. Anteriormente, esta situación generaba reservas frente al hijo o hija adoptados, a los que con frecuencia se les ocultaba su origen, tan distinto al

Para ampliar información sobre este tema puede consultar el archivo adjunto. También puede consultar los siguientes sitios en internet:
* Revista Consumer.es
* Adoption Options (inglés)
* Proadopción
* Guía Infantil

de sus hermanos y amigos, e incluso el propio hecho de la adopción. Los principales motivos de esta nada recomendable actitud de los padres eran, muy probablemente, dos. Por un lado, evitar al niño adoptado los problemas de integración que puede sufrir un “hijo diferente”. Por otro, y por qué no decirlo, descartar la posibilidad de que los adoptados, en un futuro, pudieran interesarse por su familia biológica o incluso pretender conocerla o irse a vivir con ella.

Afortunadamente, los prejuicios que anteriormente caracterizaban, y frenaban, los procesos de adopción, van desapareciendo. Ya casi nadie se extraña (al menos, en las grandes urbes) de ver niños negros, asiáticos o sudamericanos con sus hermanos y padres adoptivos occidentales.

Hace algunas décadas, se concebía la adopción como una solución al maltrato o abandono de los niños; en consonancia, se creó un marco asistencial altruista que consideraba la adopción como un acto de caridad o solidaridad con los niños abandonados a su suerte, al proporcionarles este sistema unos padres que deseaban incorporarlo a su familia y acogerlo como a un hijo más. Hoy, sin embargo, se vive y se siente la adopción como un medio para poder disfrutar de la experiencia de tener un hijo, el hijo que biológicamente nos ha sido negado concebir; por ello, va configurándose una visión más humana, consciente y responsable de la adopción, respondiendo como principal motivación al deseo auténtico de un hijo, del niño por sí mismo. Así, los adoptados pasan a erigirse en protagonistas porque ofrecen, a quienes les acogen, el ansiado privilegio de ser padres.

En muchos casos, la adopción es la última opción que se baraja tras recorrer un largo camino en busca del primer hijo biológico. Conviene saber que, en prevención de desarreglos emocionales en la familia, el cierre de ese camino natural y la apertura a la nueva alternativa no deberían ser simultáneos. Hay que dejar transcurrir un poco de tiempo para encarar la nueva realidad con una buena disposición anímica. La dolorosa situación que supone ir aceptando que no se puede conseguir la paternidad biológica, que nuestro hijo no se va a parecer a nosotros y que habremos de explicar a los demás lo que nos ocurre, requiere su tiempo. Además, del tiempo que también se necesita para que el conflicto interno se resuelva, la frustración desaparezca y para que se asuma dicha realidad gozosamente y sin traumas. Sólo cuando nos hemos mentalizado positivamente, podemos comenzar a desarrollar el estado afectivo que requiere el trascendental paso de adoptar un niño.

Asistimos a un vertiginoso incremento de solicitudes de adopción internacional. Estas adopciones tienen características propias, como la tramitación legal, los orígenes del niño, los motivos de su situación o la integración familiar y adaptación a la nueva unidad de convivencia. América Latina, Europa central y oriental, Vietnam, Yugoslavia, Rwanda y Burundi son los ámbitos geográficos sobre los que recaen mayoritariamente las adopciones solicitadas de países europeos como España.

Deviene imprescindible conocer el entorno geográfico, social, económico y cultural de los países de origen de los menores, dado que les ayudará a entender mejor a sus futuros hijos, a respetar la pluralidad de culturas y a no perder el contacto con las raíces que tarde o temprano los menores desearán conocer. Así pues, hay que adecuar progresivamente las condiciones que el niño necesita de cara al descubrimiento de su identidad original, que irá elaborando a lo largo de todo el proceso de crecimiento.

La evolución de la familia adoptiva en las primeras fases es muy importante para asegurar la integración del niño, porque es en esos pasos previos cuando comienza la adaptación del pequeño a su nuevo núcleo familiar y la vinculación afectiva entre los nuevos padres y los hijos adoptivos. Por eso es importante que los padres realicen cursos de formación que proporcionan a los futuros padres y madres las habilidades necesarias para la educación de los hijos adoptados, siempre desde el profundo respeto a su proyecto de vida y de adopción y mediante de una metodología participativa que conduzca a la reflexión. Estos cursos no es son una lección magistral sobre “cómo convertirse en padres perfectos”, sólo tratan de facilitar el camino y despejar las dudas y cuantas inquietudes existan.


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